Un viaje a pie por el Alcalatén, comarca histórica de Valencia. Josep Maria Estruch recorre los pueblos de esta región montañosa a través de encuentros casuales y anécdotas cotidianas que revelan la belleza de lo ordinario.
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Un viaje a pie por el Alcalatén, comarca histórica de Valencia. Josep Maria Estruch recorre los pueblos de esta región montañosa a través de encuentros casuales y anécdotas cotidianas que revelan la belleza de lo ordinario. Más que un ensayo histórico o una guía exhaustiva, estas son notas personales de un ejercicio de libertad: la observación del territorio y la gente que lo habita, donde lo singular de cada encuentro se convierte en testimonio de la identidad viva de una tierra.
El Alcalatén, comarca histórica de Valencia, es un territorio montañoso donde la historia medieval y la industria cerámica han tejido una identidad única. Josep Maria Estruch propone recorrer a pie cada uno de sus pueblos —la Alcora, la Foia, Costur, las Useres, Xodos, Llucena y Figueroles—, junto a tres poblaciones vecinas del Maestrat. Este no es un ensayo académico ni una guía enciclopédica, sino notas personales de camino que responden a la tradición de la literatura de viajes: un género poco frecuentado en las letras catalanas. El autor, sin patrocinio ni obligación de exhaustividad, defiende la libertad fundamental del viajero de elegir su propia ruta y observar según su curiosidad. El hilo conductor es la anécdota. Frente a quienes menosprecian las historias cotidianas como materia menor, Estruch reclama, con la lucidez de Josep Pla, que la historia, el arte, la política y la vida entera no son sino un proceso fabuloso de anécdotas. Así, el encuentro casual con Maruja la Portuguesa, las conversaciones con la Lola en el Hogar de Jubilados, o la historia cerámica del siglo XVIII de la Alcora —manufactura de renombre que compitió con las mejores de Francia e Italia— se revelan como testimonios de la identidad profunda de estos territorios. Es un viaje donde lo ordinario adquiere la elegancia anónima que supo captar Vermeer: la belleza de lo cotidiano sin pretensiones de espectacularidad.