En Naboo, Annileen recibe la devastadora noticia de la destrucción de Alderaan. Mientras contempla el atardecer, sus recuerdos la transportan a sus años de estudios en ese mundo perdido.
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En Naboo, Annileen recibe la devastadora noticia de la destrucción de Alderaan. Mientras contempla el atardecer, sus recuerdos la transportan a sus años de estudios en ese mundo perdido. En medio de la galaxia en guerra, siente la presencia de Ben, el hombre que cambió su vida, a través de una conexión que va más allá de las palabras: la Fuerza misma.
Un relato íntimo ambientado en los últimos momentos de la tarde naboo, cuando la paz de un atardecer perfecto queda interrumpida por una noticia que sacude toda una vida. Annileen, observando el cielo desde la terraza de su hogar en Naboo, recibe la noticia del Imperio: Alderaan ha sido destruido. La noticia actúa como detonante de recuerdos profundos. El mundo que acaba de desaparecer no era un lugar cualquiera para ella: fue su hogar durante años de estudios, de juventud, de esperanzas compartidas. Allí conoció amigas, compartió noches de conversación con compañeros de clase, vio a sus hijos explorando museos flotantes mientras la vida parecía plena de posibilidades. Pero todo eso quedó atrás hace años, en otra vida. La verdadera razón de su mudanza a Naboo fue algo más profundo que una coincidencia: fue la insistencia de alguien especial. Ben. El hombre que alguna vez fue su amigo, su amor platónico, su salvación. Fue él quien la convenció de abandonar Tatooine, de escapar de una vida atrapada en el Reclamo de Dannar, rodeada de criminales y cazarrecompensas. Desde aquel día en el desierto de Tatooine, cuando él partió hacia las dunas y ella hacia las estrellas, no ha habido cartas ni mensajes. Solo recuerdos. Pero hay algo más: una presencia que de vez en cuando se filtra en su ser, no como una voz o un recuerdo consciente, sino como algo más profundo y sereno. Como un eco cálido en el pecho. Como una mirada invisible desde muy lejos. Es la Fuerza, manipulada por quien fue su amigo. Mientras sostiene su taza de té en el atardecer tranquilo, Annileen siente esa presencia nuevamente. No sabe si Ben sigue vivo, si cumplió con ese propósito misterioso del que nunca le habló. No sabe si alguna vez volverán a verse. Pero sabe algo con absoluta certeza: su vida le pertenece a él. En medio de una galaxia desgarrada por la guerra, cuando mundos enteros desaparecen en un instante, Annileen descubre que la Fuerza que los une trasciende la distancia, el tiempo y el silencio. Y eso, en un universo de caos, es suficiente.