Queenstown, 1893. William Martyn llega con el polvo del viaje en su abrigo, buscando oro en Nueva Zelanda. Lo que encuentra en la recepción del hotel de la señora Helen O'Keefe es algo inesperado: Elaine, una joven de melena cobriza cuyos…
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Queenstown, 1893. William Martyn llega con el polvo del viaje en su abrigo, buscando oro en Nueva Zelanda. Lo que encuentra en la recepción del hotel de la señora Helen O'Keefe es algo inesperado: Elaine, una joven de melena cobriza cuyos ojos cambian los planes de quienquiera que los cruce. Ese encuentro casual desata una atracción que promete alterar el destino de ambos y quienes los rodean. Una novela de pasiones, secretos y la forja de una Nueva Zelanda todavía salvaje.
William Martyn desembarca en Queenstown, Nueva Zelanda, en 1893, con los modos y el atuendo de alguien acostumbrado a mejores circunstancias. Los buscadores de oro de la región hablan de su elegancia, sus ropas finas, su acento refinado. Cuando entra al hotel de Helen O’Keefe, una pensión famosa por sus normas estrictas y su limpieza impecable, encuentra a Elaine, la nieta de la dueña, una joven de buenos modales pero de corazón inquieto.
Queenstown es una frontera moral y geográfica. Aquí conviven buscadores de oro desesperados, mercaderes prósperos, prostitutas y familias que intentan construir legítimos imperios comerciales. Helen O’Keefe mantiene su pensión como fortaleza de decencia, con reglas inflexibles sobre fumar, beber e impropiedad. Su amistad con Daphne O’Rourke, dueña del burdel más famoso del lugar, revela a dos mujeres que se entienden en secretos: ambas son supervivientes de orfandad, travesías oceánicas y reinvención forzada en un continente remoto.
Elaine es hija de Ruben y Fleurette O’Keefe, propietarios de los Almacenes O’Kay, un negocio floreciente que abastece a los buscadores. Nieta también de Gwyneira McKenzie de Kiward Station, la vasta granja de ovejas de las llanuras de Canterbury, Elaine vive entre dos mundos: el comercio urbano de Queenstown y la grandeza rural de la ganadería. Lo que desearía es heredar y trabajar en las tierras lejanas, pero los destinos para las mujeres de su estatus son limitados.
Cuando William entra en los Almacenes O’Kay para comprar herramientas, vuelve a ver a Elaine. El encuentro que parecía casual adquiere peso. Entre ambos surge una química que ni el protocolo social ni los secretos que cada uno guarda logran sofoccar. William oculta algo en su pasado; Elaine desconoce quién es realmente quien ha llegado a su vida.
La novela que despunta desde estos encuentros es una exploración de cómo los seres humanos construyen nuevos destinos en tierras desconocidas, cómo el pasado nos persigue sin tregua, y cómo el amor puede irrumpir cuando menos lo esperamos. Retrata una Nueva Zelanda en formación, sus conflictos de clase, ambición y moral; familias que echan raíces; mujeres que buscan agencia en un mundo que intenta contenerlas. Es historia de secretos, pasión y el precio que pagamos por nuestras decisiones.