Una mujer despierta sin memoria en un castillo submarino tras naufragar en el mar. En el reino fantástico de Tairon, descubre que posee un libro misterioso que pone en peligro su vida.
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Una mujer despierta sin memoria en un castillo submarino tras naufragar en el mar. En el reino fantástico de Tairon, descubre que posee un libro misterioso que pone en peligro su vida. Entre criaturas de apariencia sobrenatural y un monarca todopoderoso, deberá descubrir quién es y por qué fue rescatada.
Una mujer emerge del mar durante una feroz tormenta, luchando por su vida mientras misteriosas sombras la arrastran hacia las profundidades del océano. Cuando despierta sin memoria en una mesa de vidrio, descubre que está en un mundo completamente desconocido. Unos seres extraordinarios la rodean: una mujer de cabello lila como ministra de Bienestar, hombres grises de aspecto extraño, y un joven de ojos turquesa que cautiva y aterroriza a la vez. En el reino submarino de Tairon, donde habitan criaturas mitológicas de formas imposibles—seres con cabezas de peces y cuerpos humanos, hipocampos de su estatura, tortugas que caminan erguidas—, la protagonista es una anomalía. Su apariencia humana común, su cabello rubio sin color, su cuerpo regordete la convierten en objeto de curiosidad y desconfianza entre los habitantes del magnífico salón de mármol y oro. Lo que pone en marcha los eventos catastróficos es un detalle aparentemente trivial: ella porta un libro. En su simplicidad, ese pequeño volumen encierra información que podría cambiar el destino del reino. Lo que comenzó como un rescate de una desventurada humana se convierte en una misión política de alto riesgo, especialmente cuando el Razar—el monarca todopoderoso cuya autoridad no necesita corona, apenas vistiendo un pantalón de gasa y un collar de oro—ordena investigar qué es lo que esa mujer desconocida trae consigo. El conflicto crece cuando se menciona a los Sourias, una amenaza que ha secuestrado a otros, y la protagonista se convierte en pieza clave en un juego de poder donde su ignorancia sobre su propia identidad es tanto su debilidad como su escudo. Entre la amabilidad de Akishla, la intensidad del joven de ojos turquesa, y la omnipresencia del Razar, ella deberá descifrarse a sí misma y comprender por qué su existencia es tan peligrosa para el equilibrio de Tairon.